domingo, 18 de junio de 2017

Harry Potter tag

Hoy voy a dedicar la entrada a un tag. Hace tiempo que no hago ninguno y éste me apetecía especialmente. Ya sé que es muy viejo y que muchos de vosotros lo habréis contestado ya, pero yo no, y me crié y crecí con Harry Potter, por lo que creo que merece este espacio en mi blog.
Así que... ¡allá voy!

Harry Potter tag


1. ¿Cuál es tu libro favorito?

Mi libro favorito es, sin ninguna duda, el segundo Harry Potter y la cámara secreta. Es el primero que me leí. Yo descubrí a Harry Potter por casualidad, sin saber que era una saga ni nada de eso. Me llamó la atención este libro y, desconocedora de que había un predecesor, le pedí a mi padre que lo comprara. Como me gustó, investigué y me di cuenta de que había más y decidí leerme el primero y después  el resto. 

2. ¿Cual es tu película favorita?

La tercera. Harry Potter y el prisionero de Azkaban. El director, Alfonso Cuarón, supo introducir la oscuridad en la saga, esa que después nos acompañaría hasta el final. También plasmó muy acertadamente el paso a la adolescencia de los tres protagonistas. Y bueno, Sirius es de mis personajes favoritos... 

3. Libro que menos te gusta.

Vale, igual esto es un poco polémico, pero no me gustó nada el último (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte). Es por el final, en serio, odio ese final.

4. Película que menos te gusta.

La segunda (Harry Potter y la cámara secreta). No sé por qué, tal vez porque tengo tan buen recuerdo del libro que la película sólo consiguió corromperlo. No me llenó, de hecho me pensé bastante si ver la tercera. ¡Menos mal que lo hice!

5. ¿Qué partes te hicieron llorar?

Hedwig forever
Insensible o no, yo no lloré con nada en los libros. En las películas puede que sí, no me acuerdo (si no me acuerdo es que no lloré mucho). Bien es cierto que algunas muertes me dolieron especialmente (***SPOILER*** ¿Era necesario lo de Sirius? ¿Y lo de Lupin? ¿Y la pobre lechucilla? ***FIN DEL SPOILER***).

6. ¿Crepúsculo o Harry Potter?

No he leído Crepúsculo. Olé yo.

7. ¿A qué personaje intentarías conquistar?

A ninguno. Ningún personaje me resulta atractivo en ese sentido, creo que no encajarían conmigo para nada.

8. ¿Cuál es tu personaje favorito?

Tengo varios. Sirius me gusta mucho, como ya he dicho, pero también Snape y Lupin. La evolución de Neville me encanta. Y Hermione, que aunque a veces es repelente (en los primeros libros), no deja de ser la mejor representación femenina en toda la saga.

9. ¿Cuál sería tu Patronus?
El fénix

Obviamente: un fénix. 

10. Si pusieses escoger: ¿Varita, piedra filosofal o capa de invisibilidad?

Uhm... difícil. La varita me gusta, aunque su poder me recuerda un poco al del anillo de El Señor de los anillos, ¿podría controlarla? Venga, no me la juego, la capa de invisibilidad.

11. ¿Te molestó alguna de las películas?

¿Molestarme? ¿En qué sentido? No me gusta la segunda, eso ya lo he dicho... Y el final es igual en el libro que en la película, así que eso tampoco me gusta (maldito epílogo, me fastidió la saga). En general las películas me gustan bastante, así que no me "molestaron".

12. ¿En qué casa estarías?

Yo querría ser Griffindor, sin embargo, creo que iría a parar a Ravenclaw, opción que tampoco me disgusta.

13. ¿Cuál es tu materia favorita?

Me gusta Defensa contra las artes oscuras... aunque mi pasión por los animalillos me hace tener el corazón dividido... la que imparte Hagrid (¿cuidado de criaturas mágicas?) también me llama mucho. No puedo decidirme, sorry.

14. ¿Cuál es tu profesor favorito?

Me cae muy bien McGonagall, así que me quedo con ella.

15. ¿A qué actores te gustaría conocer?

Emma Watson me parece una chica con las ideas bastante claras, no me importaría conocerla... Aunque Gary Oldman es un actor genial, así como Helena Bonham Carter. No sé, no puedo decidirme.

16. ¿Qué hechizos te gustaría conocer?

El Patronus, el de abrir puertas (cuando no encuentro las llaves),  el que te permite que las cosas vayan a tu mano ¿accio? (cuando no encuentro las llaves de nuevo), y el que desarma a otros magos (expeliermo o algo así).

17. ¿Qué juegos tienes?

Juegos de Harry Potter tenía uno en el ordenador, bueno, era de mi hermana, yo jugué muy poco.

18 ¿Cuál sería tu posición en el Quidditch?

Se me da muy mal cualquier tipo de deporte, así que mi posición, definitivamente, sería la de espectadora. 

19. ¿Quedaste satisfecho con el final?

No, no y no. Vale, si no estáis de acuerdo y comentáis, sed respetuosos, por favor, yo lo soy con los que opinan que es el mejor final del mundo.

20. ¿Qué significa Harry Potter para ti?

Crecí con él. Fue la primera saga a la que me enganché, esperaba cada libro con ilusión, y cada película (y lo sigo haciendo). Me decepcionó en algunos aspectos, pero no puedo negar que me hizo soñar con una carta de Hogwarts, con una lechuza como mascota, y con la posibilidad de que la magia existiera. Tanto como lectora como escritora aficionada le debo mucho a estos libros, no lo puedo negar. Así que gracias J.K. Rowling. Y gracias Harry Potter.



Bueno, fin del tag. No voy a nominar a nadie, si alguien no lo ha hecho y quiere contestarlo, adelante, decídmelo en los comentarios y lo leeré encantada.

Y un aviso más. Voy a pasar quince días caóticos en los que no voy a publicar los domingos, así que avisaré por twitter (@Marina_phoenixde cuando voy a actualizar el blog. 

Gracias por leerme y, si estáis sufriendo la ola de calor, que la fuerza os acompañe, amigos.

domingo, 11 de junio de 2017

Ofrenda a la tormenta de Dolores Redondo

Hoy vuelvo con las reseñas literarias. En concreto con la tercera parte de la Trilogía del Baztán. Si más o menos os pasáis por aquí semanalmente, sabréis que a las anteriores dos partes les saqué algunos fallitos que confiaba en que se arreglaran en esta última, así que vamos a analizar (con los menos spoilers posibles) lo que se soluciona y lo que no en la conclusión de estos libros (aunque se rumorea que habrá un cuarto).

Título: Ofrenda a la tormenta
Portada de Ofrenda a la Tormenta
Autora: Dolores Redondo
Editorial: Ediciones Destino
Año: 2016
Páginas: 547
Género: crimen y misterio

Sinopsis:
«El intruso retiró el muñeco y observó la carita de la niña […]. No había ya luz en su rostro y la sensación de estar ante un receptáculo vacío se acrecentó al llevarse de nuevo el muñeco a la cara para aspirar el aroma infantil, ahora enriquecido por el aliento de un alma.»
La muerte súbita de una niña en Elizondo resulta sospechosa: el bebé tiene unas marcas rojizas en el rostro que indican que ha habido presión digital, y además, su padre intenta llevarse el cadáver. La bisabuela de la pequeña sostiene que la tragedia es obra de Inguma, el demonio que inmoviliza a los durmientes, se bebe su aliento y les arrebata la vida durante el sueño.
Pero serán los análisis forenses del doctor San Martín los que convencen a la inspectora Amaia Salazar de investigar otras muertes de bebés, que pronto revelarán un rastro inaudito en el valle. Berasategui muere, entonces, inexplicablemente en su celda, lo que despliega una trepidante investigación que llevará a Amaia al auténtico origen de los sucesos que han asolado el valle de Baztán. Y mientras, desde el bosque, una impresionante tormenta llega para sepultar la verdad más demoledora.

Mi opinión:
Después de leer El guardián invisible y Legado en los huesos, hay algo que me ha quedado claro de esta autora: tiene una prosa bonita y, cuando se lo propone, sabe mantenerte en vilo y engancharte de manera que no puedas parar de leer. En este sentido Ofrenda a la tormenta ha seguido en la línea de sus predecesores, sin embargo, no todo es perfecto en el libro, por desgracia. Bueno, como dijo Jack el Destripador: vamos por partes.
Primero: el caso. Amaia no ha zanjado el caso del Tarttalo de la anterior novela. Así que ella sigue obsesionada con esto, y arrastra a su equipo de investigación en esa dirección. Sin embargo, las muertes de los bebés la desvían y la hacen mirar en otra dirección. Estos asesinatos son muy siniestros… a mí me removían por dentro, ¿qué clase de monstruo puede matar a un bebé recién nacido? Gracias a Dios que no todo versa sobre este tema, hay muchas cosas que investigar y todo se complica. Profesionalmente, vemos a una Amaia mucho más dubitativa, temerosa, que llega a meter la pata muchísimo en una parte del libro. Las cosas se oscurecen y nos damos cuenta de que los protagonistas están ante algo grande. Es una historia más dura que las anteriores, a la autora no le tiembla la mano a la hora de “eliminar” a algún personaje. Yo admiro mucho esto. Me explico, hay escritores que se encariñan mucho con sus creaciones y les da miedo matarlos. No obstante, a veces hay que hacerlo para que la trama avance coherentemente y con fuerza. En este caso perdemos a uno de mis favoritos… Tranquilos que no digo más.
He de decir, que al principio pensé que la novela iba a estar presidida por lo sobrenatural, sin embargo, conforme avanzaba me di cuenta de que no iba a ser así. Lo fantástico aparece, pero de manera testimonial, como acompañante de lo real. Es un aspecto no decisivo, aunque sí importante. Como en los anteriores aprendemos mucho de la mitología, lo cual, como ya he dije en las otras reseñas, me gusta.
En este libro desaparecen las regresiones al pasado. A mí me ha faltado una aclaración de por qué su padre permitía el maltrato de su madre hacia Amaia. Tal vez es que no hay ninguna explicación, tan sólo que el hombre estaba enamorado de su mujer psicópata y prefiere que la que se vaya de casa sea su hija. Vale, peores cosas vemos en la prensa cada día, lo acepto.
Bien, ahora hablaré de los personajes, que es donde más fallitos veo. Primero Amaia. La inspectora Salazar está muy perdida en esta historia, tanto en lo profesional como en lo personal. Su carácter no me termina de convencer, sobre todo en esta tercera parte. Aunque profesionalmente parece brillante, no duda a la hora de menospreciar a sus compañeros, los trata mal en ocasiones. Por otro lado, en lo personal, es egoísta. No trata bien a su marido. James tiene que comprenderla en todo, sin embargo ella no hace nada por él, y si lo hace, es a regañadientes. A ver, bien es cierto que tuvo una infancia horrible, pero eso no te exime de ser buena esposa.
Luego le he visto una gran falta en la relación Amaia-James. En la primera novela, Amaia estaba enamoradísima de James, es el mejor marido del mundo y está satisfecha en todo, incluso en el plano sexual. Vale, en el segundo libro ya empieza a verle irritante porque le exige cosas tan raras como que le acompañe a la inauguración de una exposición suya (cosas que normalmente las parejas comunes hacemos, estar al lado del otro en los acontecimientos importantes), pero es que en este tercero, James le molesta de sobremanera. [***SPOILER***] Y sí, le pone los cuernos. Y se los pone precisamente con el personaje que le exasperada en el segundo: el juez Markina, del cual se súperenamora y con él descubre lo que es estar con un hombre de verdad. Pues James en El guardián invisible le encantaba… A mí esta infidelidad no me gustó nada, me parecía innecesaria. Y sobre todo, lo que me revienta, es que al final, James parece que la perdona... [***FIN DEL SPOILER***].
Otro personaje que cambia es Iriarte. Pasa de ser la mano derecha de Amaia, en el que más confía (después de Jonan) a ser un policía excesivamente “corporativista”, odia el conflicto y lo evita. Amaia pasa de fiarse ciegamente de él a ocultarle cosas. Y eso a él le molesta, normal.
Los que mejoran son Montes y Zabalza. Montes pasa a ser “el nuevo Iriarte” de Amaia, y  por fin olvidan sus diferencias. Con él vemos algo que la autora descuida, Montes le confiesa a Amaia que ha vuelto con Flora, la hermana mayor de las Salazar (mantienen una relación amorosa en el primer libro), pero no se vuelve a saber nada de esto. Zabalza termina por aceptar a Amaia como jefa, y tal vez a sí mismo, pero se pasa muy por encima en este tema.
Volviendo con Flora, ésta ha ido perdiendo protagonismo desde la primera parte. Se soluciona la relación su relación con Anne, pero no me gusta la manera, me esperaba algo más espectacular. Flora es un gran personaje y no se explota demasiado.
Y en cuanto a la manera en que se zanja el conflicto de Amaia con su madre, algo capital en la trilogía, te deja muy fría, es demasiado sencillo. Hemos estado dos libros viendo como Rosario amargaba a Amaia, como ella tenía pesadillas y vivía aterrorizada, para que ahora las cosas terminen así… No digo cómo por no contar más de la cuenta.
Lo que es muy secundario en esta novela es lo del agente Dupree, pero parece que si hay una cuarta parte, éste será el tema central.
En cuanto al desenlace, todo se resuelve muy rápido, lo cual está bien, tampoco hace falta dilatar la conclusión capítulos y capítulos. Llega un momento que el lector tiene claro quién es el malo y sólo deseas que la inspectora abra los ojos de una vez.
Lo que más me ha gustado es que te engancha mucho, necesitas saber quién es el culpable de los crímenes.
Lo que menos, sinceramente, el personaje de Amaia en el terreno personal. En el profesional me parece fuerte y muy capaz, sin embargo, con su marido es injusta en muchas ocasiones.
Os recomiendo el libro si os han gustado los anteriores. Es un buen cierre para la trilogía (la primera que acabo este año), aunque creo que me quedo con el segundo.

Citas:
“No era la primera vez que se enfrentaba a la humillación y el oprobio. Cuando tenía nueve años era casi una experta en ese tipo de aprendizaje en el que nos doctora la vida, que no sirve absolutamente para nada, no te prepara, no te hace más fuerte; es sólo una barrena cruel y profundamente enclavada en la roca que eres. Un canal de debilidad que disimulas con suerte durante años, un dolor que reconoces en cuanto llega devolviéndote el deseo intacto de huir, de volver a la caverna donde habita el corazón humano, de renunciar al privilegio de la luz, que sólo es foco sobre tus miserias”.

“Hay un instante, un hecho, un gesto, una llamada, una palabra que lo cambia todo. Y cuando ocurre, cuando llega, cuando es pronunciada, rompe el timón con el que habías creído gobernar tu vida y arrasa los ilusos planes que habías ideado para el mañana mostrándote la realidad. Que todo lo que parecía firme no lo era, que todas las preocupaciones de la existencia son absurdas, porque lo único absoluto y total es el caos que te obliga a doblegarte sumiso y humillado bajo el poder de la muerte”.

domingo, 4 de junio de 2017

Ya no somos tan piratas...

Ayer por la noche, yendo a contracorriente, decidí pasar del partido de la final de la Champions e ir al cine. Y, cómo no, fuimos a ver Piratas del Caribe: la venganza de Salazar o Dead Men Tell No Tales, como prefiráis.
Cartel de Piratas del Caribe
A mí la saga de Piratas del Caribe me gusta a ratos. A ver si me explico, la primera entrega me encanta. Apareció cuando las películas de piratas estaban claramente en decadencia y le ofreció nuevos aires, una frescura encarnada en su histriónico y carismático personaje Jack Sparrow, magníficamente por Johnny Depp. A esto se le sumó un Orlando Bloom en racha tras El señor de los anillos, el fuerte personaje de Keira Knightley, y un gran Geoffrey Rush (pocas veces defrauda este actor), y juntos, consiguieron armar un filme inolvidable, una gran historia de aventuras en alta mar, con fantasmas, humor, piratas e incluso frases para la memoria (siempre recordaréis este día como el día en el que CASI atrapáis al capitán Jack Sparrow…).
Llegaron después las otras dos, las cuales las juzgo juntas porque está totalmente unidas. A mí me decepcionaron por un simple motivo, eran demasiado enrevesadas, demasiadas traiciones, ni siquiera Will y Elizabeth eran ya los íntegros enamorados de la primera. Pero he de decir que con el tiempo y las continuas reposiciones en televisión, he aprendido a quererlas, a entenderlas y a ver en ellas lo mejor obviando aquello que no me termina de cuadrar. Y es que allí sigue estando Jack, como estandarte de ese capitán con suerte e ingenio, dirigiendo la trama con sus descabelladas ideas. Y un buen villano, Davy Jones, con un propósito, una historia creíble y armada.
La cuarta no la recuerdo muy bien. Pero sé que cuando la vi en el cine me entretuvo bastante. Supongo que tendría sus fallos, porque desde luego, no es la mejor, pero estoy segura de que no me aburrí viéndola. Eso sí, que no me acuerde de muchos detalles me da pistas de que pasó sin pena ni gloria por mi vida.
Y ya, por fin, llegamos a esta última. Sí, me divertí viéndola, no obstante, me defraudó. Se supone que es la última de la saga, por lo que yo, sinceramente, me esperaba algo espectacular, la vuelta a los orígenes, la brillantez de Jack y Barbossa, y la vuelta de Will como el capitán del Holandés Errante. Y no fue así. Creo que la cinta se apoya en numerosas “gracietas”, a menudo insulsas, una suerte de pequeñas bromas que te hacen sonreír (y algunas veces reír a carcajadas, el robo del banco del principio es una genialidad) aunque no son suficiente para aupar una trama que hace aguas. O tal vez es que no está bien desarrollada, no sé exactamente donde está el fallo.
Os la resumiré a mi modo (odio hacer resúmenes). El hijo de Will y Elizabeth (Henry) quiere eliminar la maldición que condena a su padre a ser el capitán del Holandés Errante y sólo pisar tierra una vez cada diez años, para ello necesita el tridente de Poseidón, pues anula todas las maldiciones. Por diversos motivos se alía con Jack (que está en su peor momento) y con Carina, una inteligente joven que tachan de bruja, y van a por dicho tridente. Salazar es liberado de su propia maldición, en la que había caído por culpa de Sparrow, y quiere vengarse. Se encuentra con Barbossa que, para salvarse, le ayuda a cazar a Sparrow, pero lo que realmente quiere es el tridente. Y todos persiguiéndose y todos a por el tridente. Repito mucho maldición y tridente, ¿verdad? En la película también sucede.
Podría haber sido una buena cinta, sin embargo se queda a mitad de camino. La principal tara es que Jack, el punto de apoyo de todas las películas, ha dejado de ser él. Se pasa la película borracho y sin hacer nada, dejándose llevar por los demás, sin iniciativa y sin el ingenio que le ha caracterizado durante cuatro películas. Vale que haya caído en desgracia y que la mala suerte le persiga, pero Piratas del Caribe necesita a Jack Sparrow, en nuestro imaginario van de la mano, y en esta película no está.
Tampoco me gusta que se pasan demasiado tiempo reuniendo a los protagonistas para después no explotar sus relaciones. Barbossa aparece a mitad de película casi, y he de decir que es el que mejor está de toda la cinta, pero tampoco se termina de exprimir su personaje, que a mí siempre me ha gustado mucho.
Después introducen una premisa que antes no existía: todos los piratas son estúpidos. Todos se comportan como auténticos imbéciles. Es cierto que en las anteriores tenían actuaciones un poco ridículas para poder hacer uso del humor, mas nunca hasta el punto al que se llega en esta…  A ver, ¿desde cuándo Sparrow es idiota? ¿Y Gibbs? Los piratas se caracterizan por buscar su salvación y su beneficio (vamos, por ir a la suya), no por ser tontos. Tal vez sea porque ha suprimido a los dos personajes que solían hacer de graciosos (el tuerto y su amigo) y por eso ahora todos se han convertido en ellos. El único que se salva es Barbossa, que sí que se muestra como siempre, egoísta e inteligente.
De hecho, de Barbossa es del que más descubrimos en la película, resulta que tiene un pasado, y sentimientos. Y eso me gustó. También explican la historia en común de Jack y Salazar. Creo que le falta profundidad a esa enemistad, podrían haberle sacado más jugo, que no se resolviera en una batalla naval, que hubiera sido prolongada durante años, la venganza tan ansiada de Salazar tendría más sentido. Pero es mi parecer.
En cuanto a los personajes, como he dicho, Jack ha dejado de ser Jack. El de Bardem me deja un poco indiferente. No es mal villano, pero le falta argumento, motivaciones. De verdad, creo que es el principal problema de esta película, no suceden muchas cosas. Carina sí que me gusta, es una mujer lista e independiente, que lucha por lo que cree. Henry queda muy difuminado entre todos los demás, sin casi personalidad. Y Barbossa es el que más se parece a las entregas anteriores, el más coherente consigo mismo. Por otro lado, me esperaba más protagonismo de Orlando Bloom, que tuviera cierto papel trascendental en la historia, pero no, su aparición se limita a dos escenas. Por no hablar de Elizabeth que aparece por figurar.
Los efectos especiales son geniales, como siempre. En eso no tengo absolutamente ninguna queja.
Ah, y sale Paul Mccartney, tenía que decirlo.
Y, por último, decir que yo pensaba que era la última, pero parece ser que hay una escena después de los créditos (yo no la vi porque me tuve que ir), así que quién sabe, tal vez Sparrow tenga una nueva oportunidad para volver a ser él y conquistarme a mí y a los siete mares de nuevo.

Si os gusta la saga id a verla, pasaréis un buen rato, pero no vayáis con grandes expectativas, sentaos y disfrutad de las pequeñas escenas brillantes, pues no encontraréis ni la sombra de lo que fue, y significó, Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra.

lunes, 29 de mayo de 2017

Mataría por ella (Sin City 2) de Frank Miller

Tras el breve descanso de reseñas de la semana pasada, en la que publiqué un relato mío que escribí hace bastante tiempo, hoy vuelvo a la carga con ellas. Como ya dije, esta semana tuve un examen de la UNED, así que he estado releyendo las Rimas y Leyendas de Bécquer (bueno, sobre todo las Rimas). Aunque tranquilos, que no voy a repetir reseña.
Antes de enfrascarme en el intenso estudio, me acabé un cómic que tenía bien guardadito en un cajón a la espera de ser rescatado: Sin City. Mataría por ella.
Me lo compré, al igual que el de Batman Black and White, en el Salón del cómic de Madrid y no lo había leído todavía. Así que me dije, ¿por qué no? Y de este modo acabé con él entre mis manos.
Título: Mataría por ella.
Autor: Frank Miller
Portada de Mataría por ella
Editorial: Norma editorial
Año: 2008 (cuarta edición)
Páginas: 206
Género: cómic, novela gráfica

Sinopsis:
Le lanzo todos los insultos imaginables. Ella consigue que mi nombre parezca música, como una invocación a un Dios oscuro.
Está resbaladiza por el sudor.
Pronto se me acaba el odio, pero ella no para. Me besa, y me halaga, y el fuego vuelve a renacer.
Me siento como arrastrado al suelo por un felino. Me devora, y se lo agradezco.

Mi opinión:
Adquirí este cómic (el segundo tomo de la colección, no hace falta leerlos seguidos) porque me había gustado la película de Sin City (Robert Rodriguez, Quentin Tarantino, Frank Miller, 2005). Ésta me había llamado la atención sobre todo por su estética: todo en blanco y negro excepto por algunos colores muy específicos (el rojo, el amarillo). La novela gráfica no es tan atractiva en este aspecto, pues a veces las imágenes son tan oscuras que apenas se distinguen.
Sin embargo, esto no quiere decir que no me haya gustado.
Al igual que el filme, el cómic nos lleva a este universo de Sin City, perverso, sórdido y aberrante. Allí, como su propio nombre indica, reside el pecado, o los pecados. Los personajes se guían por sus más bajos instintos y la lujuria, los celos, la avaricia y la violencia, es lo que determina sus acciones.
Nuestro protagonista, Dwight (que casi siempre nos narra en voz en off la historia), se mueve dominado por varios de los pecados capitales. Y aunque intente refrenarlos, la aparición de su antigua amante, Ava (el prototipo de femme fatale), hace que todo se desequilibre y se desencadena una trama de traición y muerte que no puede acabar bien.
El dilema ético está servido desde el principio. Dwight y Marv (otro personaje) no son malos tipos, pero la forma que tienen de solucionar sus problemas no es la adecuada. O tal vez sí lo es en Sin City. Ellos son delincuentes, alcohólicos, pero son de lo mejor que hay en la ciudad, y no dudas en ponerte de su parte.
En este cómic no existe la censura. Es una historia para adultos, donde el lenguaje es duro, las escenas de violencia son numerosas, y las sexuales no se esconden más que por el juego de blancos y negros.
En cuanto a las ilustraciones, me parece que transmitían exactamente lo que debían transmitir. Se juega con el realismo y la exageración para que el lector capte la esencia de los personajes. Y luego está la representación de la sangre, tan exagerada como si de una película de Tarantino se tratara.
Tal vez, lo que menos me ha gustado es la forma de mostrar a la mujer, pero no por su papel en el cómic, en el que sólo aparecen como bailarinas de striptease, camareras, prostitutas y Ava, que se mueve por interés. Ellas tampoco se libran de la corrupción moral de la ciudad, al fin y al cabo, hablamos de Sin City. Lo que no me ha parecido adecuado es que están de alguna manera cosificadas en el dibujo: provocativas, insinuantes, todo curvas. Están dibujadas para gustar, como ver la Interviú.
Así pues, lo que más me ha gustado es que, aunque no es la historia de la película, me he dado cuenta de que el filme capta muy bien la esencia del cómic. Y me han entrado ganas de verlo de nuevo.
Lo que menos, lo que he dicho de las mujeres.
Os recomiendo este libro si os gustan las historias así, donde no se sabe si hay buenos y malos o si son todos malos. Si no os llama esta premisa, absteneos, no os va a gustar. Yo aún tengo dos tomos más en casa, y creo que con paciencia los leeré.

Citas:

Pues no he apuntado ninguna… 

domingo, 21 de mayo de 2017

Un cuento triste

Lo escribí hace mucho tiempo. Al releerlo he pensado si corregir cosas o dejarlo tal cual. He preferido no cambiar nada. Le veo el encanto de mis primeros relatos y me da pena alterarlo. Espero que os guste.

Érase una vez una princesa sin nombre que entre el asfalto de una ciudad vivía. Sus labios eran rojos, sus sueños rosas. Deseaba el amor como el adicto la droga, pero era orgullosa, así que ningún príncipe había logrado romper la armadura de su corazón.
También había un villano marcado que entre rejas moría. Un error tatuó su destino, encerró su juventud y quebró su porvenir. Su vida era gris como los hierros que lo retenían y su único aliciente era acabar su condena.
Un verano en la playa, el calor juntó sus caminos. Él tenía un permiso de una semana junto con otros reclusos. En uno de sus paseos, que siempre tenían toque de queda, la vio tumbada en la arena. Algo en él se encendió por primera vez y no pudo evitar la tentación de hablar con ella.
Entre juegos, la princesa, educada entre lujos y buenas maneras, rehuía la compañía de Iván, que así se llamaba el villano, para evitarse problemas. Pero la atracción era más fuerte que cualquier moral y al tiempo cayó en sus brazos. Juntos se complementaban, el chico aprendió a sonreír y ella a abrir su corazón.
La joven nunca supo exactamente cuáles habían sido los delitos del chico, mas siempre tuvo constancia de que vivía en un reformatorio del que únicamente podía salir un día a la semana, día que él aprovechaba para llenar las paredes de la ciudad con graffitis que siempre firmaba. En la playa hacía lo mismo, dejaba su huella en cada esquina y cada roca de los acantilados con su clandestina marca, tan clandestina como el amor que les unía. Ella le contaba historias de libertad, le confesó que era la princesa de su ciudad, la más guapa, la más bella, de la que todos se prendaban, la más deseada, pero también la más difícil de conseguir, porque por algo era la princesa, una princesa entre villanos.
Él escuchaba atento y entendió que tras las pequeñas vacaciones en la costa, vigiladas siempre por sus carceleros, jamás podría estar con ella. Sin embargo, sus labios le hechizaban, adoraba la manera en que, coquetamente, dejaba caer sus pestañas, cómo acariciaba nerviosa su pelo y se sonrojaba cuando le dedicaba palabras bonitas. La desazón de saber que todo iba a terminar le quemaba, y corazón y razón luchaban encarnizadamente en su interior.
El último día que iban a compartir juntos en la libertad de la arena y el ardor del sol, discutieron. Discutieron porque sabían que era el fin, los nervios y el dolor afloraron en forma de rencor. Se gritaron con rabia, con odio, echándose en cara cosas que no existían, todo porque ambos sabían que su amor era imposible. Por la noche, se dirigieron los dos a los acantilados sin haberlo premeditado, intuyendo que el otro acudiría también y podrían despedirse. Los amantes olvidaron todo lo que se habían reprochado y se entregaron el uno al otro. Se quitaron la ropa para vestirse con besos. Para ella, él fue el primero; para él, ella fue la última.
Al calor de la playa lo sustituyó el calor del asfalto. Él no podía olvidarla, y cada tarde de libertad se iba a su barrio y se sentaba enfrente de su casa mientras fumaba un cigarrillo tras otro hasta que la veía salir, tan guapa como siempre, tan altiva como siempre. Nunca se atrevió a acercarse, a hablarle de nuevo. Pensó que ese amor destrozaría la vida de la princesa. Sus mundos eran muy distintos, muy lejanos. Ella poseía todo lo que a él le había sido negado, y sobre todo, tenía futuro. Iván, sin embargo, se veía acabado, derrotado por la vida, olvidado entre cuatro paredes. Así que se conformaba con mirarla y recordar aquellos días en los que había sido tan feliz a su lado.
Ella tampoco era capaz apartarlo de su mente y buscó el cariño que él le había dado en otros brazos. Abandonó su orgullo y cedió a las proposiciones que le ofrecían otros hombres que no amaba. Sin su villano no valía la pena conservar su coraza, ni tampoco su dignidad. Lo que no sabía la princesa, era que Iván espiaba sus deslices, sus idas y venidas con los ladrones de besos, sus intentos de calmar su suplicio en otros cuerpos que la joven no disfrutaba. Ya no quería ser princesa, sólo buscaba placer para encontrar el olvido. Cada vez que al caminar reconocía su firma junto a un graffiti en una pared, una punzada de dolor le invadía el pecho y creía morir, quería morir, pero sabía que ni en la muerte hallaría descanso de ese amor tan fuerte.
Iván, sin embargo, estaba ya muerto. Lo estaba desde la noche en que se había entregado a su princesa, porque había comprendido que la vida más allá de ella no existía. Cada vez que la contemplaba desnudando su cuerpo y ensuciando su alma con otros, moría un poco más al sentirse olvidado. La vida para Iván no tenía ya mucho sentido, quizá por eso se dejó matar.
Una tarde insultó a un ladrón de besos que se había propasado con su princesa. La chica había huido llorando y él no podía consentir que la única persona que le importaba sufriera. Lo provocó hasta que el otro sonrió tranquilo y sacó una navaja, Iván iba desarmado y supo que era el fin. No se le ocurrió mejor forma de abandonar ese horrible mundo que limpiando el nombre de su amor. Se dejó matar en esa pelea callejera, no luchó, permitió que lo acuchillaran, cada vez que la navaja atravesaba su cuerpo gritaba el nombre de la princesa, hasta en su último aliento pensó en ella.

domingo, 14 de mayo de 2017

De fiesta con los Guardianes de la Galaxia

Esta semana que termina hoy, se llevó a cabo en España lo que desde hace unos años se viene llamando la “fiesta del cine”. Esto consiste que durante tres días (los que menos afluencia suelen tener las salas de cine: lunes, martes y miércoles), las entradas son sensiblemente más baratas: 2.90 €. Con este reclamo se consigue que mucha gente acuda a las salas, llenándolas, cosa difícil en estos complicados tiempos que corren para el séptimo arte, ahogado por un precio excesivo de las entradas. Y eso que yo soy de Zaragoza, que en otras ciudades aún son más caras.
Sea como fuere, yo siempre aprovecho esta cita y voy feliz a ver un filme que me interese. Esta vez tenía en mente tres opciones:
  •         El guardián invisible: la adaptación del libro de Dolores Redondo. La descarté porque sólo se ofrecía una sesión a las 23.15. Teniendo en cuenta que la película duraba dos horas y que al día siguiente tenía que levantarme a estudiar, no me pareció conveniente.
  •        Es por tu bien: otra española, ésta de risa. La sesión era a las nueve, llegamos unos quince minutos antes y ya no había entradas…
  •        El círculo: protagonizada por Emma Watson y Tom Hanks, poco más sabía de esta cinta, pero los actores era suficientemente atractivos para que quisiera verla. Sucedió lo mismo que con la anterior, no había entradas.

A la desesperada nos decidimos por Plan de fuga, otra española. Sólo teníamos opción de primera fila. Teniendo en cuenta que el argumento no me llamaba demasiado, y que las críticas que había leído no acompañaban, ¿por qué sufrir tortícolis? La descartamos.
Cartel de la película
Así que, finalmente, y antes de rendirnos e irnos a casa desaprovechando el buen precio de las entradas, decidimos retrasar la hora de entrada al cine a las 22.15 y ver Guardianes de la Galaxia vol. 2. Al fin y al cabo, una de superhéroes suele ser por lo menos entretenida, sobre todo para mí, que me encanta el género y soy friki como la que más. El único problema era que, en mi intento por no engancharme a todas las sagas de Marvel  y DC, había evitado ir a ver la primera, por lo que tal vez me perdiera un poco en esta…
Sin embargo, he de decir que me alegra muchísimo que no hubiera entradas para mis primeras opciones, porque lo que me divertí con esta película no tuvo precio. Ese humor gamberro que destila desde el minuto uno me acompañó durante todo el tiempo que estuve en la butaca. Me reí a carcajadas, lo que no me suele pasar en otras películas de Marvel o DC, mucho más serias y oscuras, excepto por los típicos golpes de risa graduados en dosis suficientes para atraer a todo tipo de público. Si os lo estáis preguntando: tampoco he visto Deadpool (lo digo porque dicen que el humor de éste es muy ácido), ya he advertido que hago criba, no puedo ir a ver todo lo que se estrena.
Aun así, sí que existen ciertos lugares comunes de las películas de Marvel (y de DC). La típica ausencia de los progenitores del protagonista (aunque es un grupo, el que lleva mayor peso es Peter Quill, y él, prácticamente se ha criado su padres), que los héroes sean los raritos o marginados, y el ideal de lealtad entre los amigos o la familia. No obstante, a mí no me molestan, todas las películas de un género suelen tener unas características que las agrupan, son su identidad, lo importante es saberles dar un toque que las haga diferentes dentro de la uniformidad.
Hay ciertos aspectos que me llamaron mucho la atención. Por ejemplo, las escenas de violencia, no tenían tanto protagonismo como suelen tener en las películas de superhéroes. Las había, por supuesto, y no falta la batalla épica del final, pero en algún momento la cámara se detiene en algo que sucede paralelamente en el mismo lugar (generalmente algo gracioso) y obvia la pelea, siendo tan sólo un acompañamiento sonoro. También sucede al principio, cuando el bebé Groot baila mientras los demás hacen frente al enemigo. No vemos nada de la contienda, tan sólo al arbolito bailar. Por cierto, me enamoré de Baby Groot. Qué cosa más adorable, me encantaba… Yo quiero uno para mí.
También está muy bien el ambiente que recrea. Lo colores psicodélicos, los efectos… Le dan un aire desenfadado y optimista, desembarazándose del todo del aire oscuro de algunos superhéroes. La flecha de Yondu navegando en la oscuridad es un claro ejemplo de ello, es una escena de devastación, pero parece que estamos en una discoteca. También contribuye a ello la música, aportando un rollo retro que me encanta.
Y es que con esto ando un poco perdida, seguramente porque no he visto la primera, ¿en qué época estamos? La acción sucede fuera de La Tierra, por lo que no podía orientarme temporalmente, y la música, como ya he dicho, no es actual. Por no decir que Quill usa un walkman
Mezclar dos tramas también ayuda al dinamismo. Esto lo consiguen mediante la separación del grupo. Por un lado Quill, Gamora y Drax se van a Ego con el primero desaparecido y ahora aparecido padre de Quill, y con Mantis. Por otro lado, Rocket y Groot se quedan vigilando a Nébula, la hermana de Gamora, y se ven involucrados en una historia con los saqueadores liderados por Yondu. Al final todo confluye, pero al ir de un lado para otro, todo sucede con una rapidez trepidante que te mantiene concentrada todo el filme.
Quiero mencionar la colaboración de Sylvester Stallone, no sé si está también en la primera, pero a mí me parece un cameo interesante. También la tradicional aparición de Stan Lee y la inesperada y muy corta de David Hasselhoff.
El resumen, me lo pasé genial en el cine. El único pero que le pongo es que yo supe desde el principio quién iba a ser el malo, así que no me sorprendió mucho. Sin embargo, podría decir que he visto tantas películas de este tipo que es normal que les pille el truco enseguida, por lo que tampoco es tan horrible que me parezca predecible.
Baby Groot es tan adorable...

Puedo afirmar que ver Guardianes de la Galaxia vol. 2, me ha confirmado que soy una friki de las buenas, de esas que adoran a los superhéroes y que por mucho que luche contra esa vena, no puede hacer nada. Intenté no engancharme a los Vengadores y fracasé, lo mismo con Iron Man y con el Capitán América. Ahora estoy deseando ver la primera de Guardianes de la Galaxia y que saquen una tercera. En voz alta digo que no quiero ir a ver Spiderman, pero es que sale Tony Stark… espero resistir y esperar al menos a que la estrenen en Netflix o en la televisión.

Si os gustan este tipo de películas, yo os animo a verla, aunque no hayáis visto la primera, yo no me perdí. Es verdad que algunas cosas sobre las relaciones personales de los protagonistas a mí se me escapaban, pero no interfirió para nada en la comprensión de la trama. Así que si queréis pasar un buen rato, no os perdáis esta aventura de los Guardianes, no defrauda.

lunes, 8 de mayo de 2017

Legado en los huesos de Dolores Redondo

Ya sé que debería de haber actualizado ayer… pero me fue imposible, así que ¡más vale tarde que nunca!
La segunda parte de la Trilogía del Baztán llegó a mí para Navidad, como ya os conté cuando reseñé la primera parte (El guardián invisible) hace unos meses. Tras hacer un parón con otras lecturas, algunas obligadas, decidí retomar la serie. Y la vuelta a Elizondo no ha estado nada mal.

Título: Legado en los huesos
Portada de Legado en los huesos
Autora: Dolores Redondo
Editorial: Ediciones Destino
Año: 2016
Páginas: 553
Género: crimen y misterio

Sinopsis:
«Amaia dio un paso adelante para ver el cuadro. Jasón Medina aparecía sentado en el retrete con la cabeza echada hacia atrás. Un corte oscuro y profundo surcaba su cuello. La sangre había empapado la pechera de la camisa como un babero rojo que hubiera resbalado entre sus piernas, tiñendo todo a su paso. El cuerpo aún emanaba calor, y el olor de la muerte reciente viciaba el aire.»
Un año después de resolver los crímenes que aterrorizaron al pueblo de Baztán, la inspectora Amaia Salazar acude embarazada al juicio contra Jasón Medina, el padrastro de Johana Márquez, acusado de violar, mutilar y asesinar a la joven imitando el modus operandi del basajaun. Pero, tras el suicidio del acusado, el juicio debe cancelarse, y Amaia es reclamada por la policía porque se ha hallado una nota suicida dirigida a la inspectora, una nota que contiene un escueto e inquietante mensaje: «Tarttalo». Esa sola palabra destapará una trama terrorífica tras la búsqueda de la verdad.

Mi opinión:
Esta segunda parte me ha gustado más que la primera. Algunos de los fallos que le vi a la entrega anterior se han resuelto, otros siguen apareciendo, pero bueno, aún nos queda el tercer y último libro de los crímenes del Baztán, así que existe una última oportunidad para que tenga un cierre redondo.
La trama está conectada con El guardián invisible, pero es bastante independiente, aun así, yo recomiendo leerlos seguidos, más por la parte que toca a la vida personal de Amaia que por los crímenes en sí.
Si hay algo que hay que reconocerle a la autora es que escribe muy bien. Hay pasajes que da auténtico gusto leerlos, y eso siempre se agradece, sobre todo la gente que, como yo, también escribe, y lee para aprender y mejorar, aparte de para divertirse. Y otra cosa que ya dije en la reseña del libro anterior, la documentación sobre el trabajo policial y sobre el pasado y la mitología me parece fabulosa. Es curioso por ejemplo lo que cuenta del inquisidor Salazar, un hombre que investigó lo de las brujas en Baztán y no condena a ninguna, Amaia lo llama detective. Supongo que la elección del apellido de la protagonista está relacionada con esta persona.
La historia de esta novela se basa en la persecución de un asesino en serie que se hace llamar “Tarttalo”. Éste intenta desesperadamente llamar la atención de Amaia para que ella se haga cargo del caso y la involucra, con sus actuaciones, de un modo personal. Al mismo tiempo se produce unas misteriosas profanaciones en una iglesia, que resultarán estar relacionadas con el asesino. Me parece un acierto conectar dos líneas de investigación que, a priori parecen diferentes, sin embargo terminan siendo el mismo caso. Bien es cierto que yo desde el principio sospeché que iban de la mano, pero hay que reconocer que le da dinamismo al libro.
De nuevo se nos vuelve a introducir lo fantástico. A mí me encanta todo esto de la mitología y tal, aunque se hace raro en un libro que parece meramente policíaco. No obstante, aquí no es tan recurrente y explícito como en el primero, lo he visto más natural todo. [**SPOILER DEL PRIMER LIBRO*** Lo que me chirría un poco es que Amaia, después de saber a ciencia cierta que el basajaun es real, se resista a creer que puedan existir otro tipo de criaturas, a ver, si tú ya tienes una prueba de que esa criatura está en el bosque, ¿por qué sigues siendo tan cerrada de mente? ***FIN DEL SPOILER DE PRIMER LIBRO***]. También la brujería cobra mucha importancia, aunque creo que en el tercero aún será más relevante si las cosas toman el rumbo que sospecho que van a tomar.
Hay fragmentos que son bastante inquietantes, sobre todo los que tienen que ver con el pasado (hay saltos temporales, aunque menos que en el primer libro). A mí es que todo lo que tiene que ver con la madre de la inspectora Salazar me da mucho miedo, tanto que me acostaba después de leer estaba nerviosa no fuera que esa mujer apareciera para “comerme”. Es que me duele tanto que una madre pueda hacerle eso a su hija… Rosario es un auténtico monstruo. Y luego está el padre de Amaia, que no llego a entender por qué permite que las cosas lleguen al punto al que llegan en su casa, ¿cómo un padre puede hacerle pasar a su hija por lo que le hace pasar él a la protagonista? Me consolaría diciendo que es ficción, sin embargo, por desgracia, la realidad a veces la supera.
Amaia, debido a su pasado, es la encarnación de la resiliencia, sale adelante a pesar de todo por lo que tiene que pasar de niña, y es fuerte y decidida, excepto cuando se topa con su madre, algo que, en esta ocasión, no va a poder evitar… (ya no digo más, lo prometo).
En este libro tiene mucha importancia la historia personal de la protagonista, aunque gracias a Dios. no pasa como en el primer libro, que parece olvidarse de los casos para hablar del pasado de Amaia. Quizá precisamente porque en esta ocasión está totalmente intrincado con los casos que se investigan, el “Tarttalo” quiere llamar desesperadamente su atención. Además, gracias a esto, conocemos más a Amaia, se nos hace mucho más humana [***MINI SPOILER DE LA PRIMERA NOVELA*** sobre todo con su faceta de madre, pues al no poder atender a Ibai como ella quisiera se siente tremendamente frustrada, algo que nos pasaría a cualquiera al tener que compaginar la maternidad con el trabajo, y es que en España la baja por maternidad es corta, a ver a quién no le da pena dejar a una criatura de tan sólo cuatro meses*** FIN DE MINI SPOILER DE LA PRIMERA NOVELA***].
No obstante, aunque me parece una novela más completa que la anterior, sigo viendo tramas que se quedan cojas, y espero que las resuelva en la última novela. Por ejemplo, aunque la de Montes al final mejora, al principio es horrible, su presencia no tiene ningún sentido. Por otro lado, Flora en esta ocasión apenas tiene protagonismo, de hecho se esbozan ciertas cosas muy interesantes y, de repente, desaparece de la trama y no se vuelve a saber de ella… la de Zabalza, por otro lado, vuelve a quedar incompleta, se nos dice que es homosexual en la primera novela, pero ¿y qué? No tiene ninguna relevancia.
Y luego, algunos aspectos que me quedan “abandonados”. El padre de Amaia para mí es incomprensible, como ya he dicho, y quiero pensar que sus razones tendrá para obrar como lo hace, pero aquí no se entiende. También se insinúa algo acerca del agente Dupree, como que está desaparecido y que Amaia, al hablar con él, se “pone en peligro” de alguna manera. Pero a mitad de libro esta historia desaparece. Y por último, la relación amorosa de Amaia y James, tan perfecta en la primera parte, aquí se resiente, James se siente “abandonado”, y ella está tremendamente irascible al principio. Además aparece el atractivo (y pesado) juez Markina que está muy interesado en la inspectora. De todas maneras no se explota mucho este trío amoroso, veremos lo que sucede.
Así pues, lo que más me ha gustado es que engancha mucho, quieres seguir leyendo porque no sabes quién es el malo, tus sospechas van en una dirección, pero no estás segura. También que, como en el anterior, la jefa sea una mujer y sea la más competente de todos. Y, de nuevo, la documentación.
Lo que menos, esas cosas que deja olvidadas a mitad de la novela y que no retoma. Veremos si las resuelve todas al final.
Recomiendo esta novela sobre todo a aquellas personas que les guste el misterio y las historias policíacas, aunque como he dicho al principio, mejor si os habéis leído el primer libro.

Citas:
“No hay memoria tan precisa, tan vívida y evocadora como la que se recupera a través del olfato, y va tan unida a las sensaciones que se experimentaron junto al olor, que es sobrecogedor lo que se llega a recordar, incitada la mente por unas pocas notas de aroma”.

“No tienen ningún mérito ser fiel cuando lo que vemos no os tienta o cuando nadie nos mira. La verdadera prueba se presenta cuando aparece alguien de quien nos enamoraríamos de no tener pareja, alguien que sí da la talla, que nos gusta y nos atrae. Alguien que sería la persona perfecta  de no ser por qué ya hemos elegido a otra persona perfecta. Esa es la fidelidad”.