domingo, 18 de junio de 2017

Harry Potter tag

Hoy voy a dedicar la entrada a un tag. Hace tiempo que no hago ninguno y éste me apetecía especialmente. Ya sé que es muy viejo y que muchos de vosotros lo habréis contestado ya, pero yo no, y me crié y crecí con Harry Potter, por lo que creo que merece este espacio en mi blog.
Así que... ¡allá voy!

Harry Potter tag


1. ¿Cuál es tu libro favorito?

Mi libro favorito es, sin ninguna duda, el segundo Harry Potter y la cámara secreta. Es el primero que me leí. Yo descubrí a Harry Potter por casualidad, sin saber que era una saga ni nada de eso. Me llamó la atención este libro y, desconocedora de que había un predecesor, le pedí a mi padre que lo comprara. Como me gustó, investigué y me di cuenta de que había más y decidí leerme el primero y después  el resto. 

2. ¿Cual es tu película favorita?

La tercera. Harry Potter y el prisionero de Azkaban. El director, Alfonso Cuarón, supo introducir la oscuridad en la saga, esa que después nos acompañaría hasta el final. También plasmó muy acertadamente el paso a la adolescencia de los tres protagonistas. Y bueno, Sirius es de mis personajes favoritos... 

3. Libro que menos te gusta.

Vale, igual esto es un poco polémico, pero no me gustó nada el último (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte). Es por el final, en serio, odio ese final.

4. Película que menos te gusta.

La segunda (Harry Potter y la cámara secreta). No sé por qué, tal vez porque tengo tan buen recuerdo del libro que la película sólo consiguió corromperlo. No me llenó, de hecho me pensé bastante si ver la tercera. ¡Menos mal que lo hice!

5. ¿Qué partes te hicieron llorar?

Hedwig forever
Insensible o no, yo no lloré con nada en los libros. En las películas puede que sí, no me acuerdo (si no me acuerdo es que no lloré mucho). Bien es cierto que algunas muertes me dolieron especialmente (***SPOILER*** ¿Era necesario lo de Sirius? ¿Y lo de Lupin? ¿Y la pobre lechucilla? ***FIN DEL SPOILER***).

6. ¿Crepúsculo o Harry Potter?

No he leído Crepúsculo. Olé yo.

7. ¿A qué personaje intentarías conquistar?

A ninguno. Ningún personaje me resulta atractivo en ese sentido, creo que no encajarían conmigo para nada.

8. ¿Cuál es tu personaje favorito?

Tengo varios. Sirius me gusta mucho, como ya he dicho, pero también Snape y Lupin. La evolución de Neville me encanta. Y Hermione, que aunque a veces es repelente (en los primeros libros), no deja de ser la mejor representación femenina en toda la saga.

9. ¿Cuál sería tu Patronus?
El fénix

Obviamente: un fénix. 

10. Si pusieses escoger: ¿Varita, piedra filosofal o capa de invisibilidad?

Uhm... difícil. La varita me gusta, aunque su poder me recuerda un poco al del anillo de El Señor de los anillos, ¿podría controlarla? Venga, no me la juego, la capa de invisibilidad.

11. ¿Te molestó alguna de las películas?

¿Molestarme? ¿En qué sentido? No me gusta la segunda, eso ya lo he dicho... Y el final es igual en el libro que en la película, así que eso tampoco me gusta (maldito epílogo, me fastidió la saga). En general las películas me gustan bastante, así que no me "molestaron".

12. ¿En qué casa estarías?

Yo querría ser Griffindor, sin embargo, creo que iría a parar a Ravenclaw, opción que tampoco me disgusta.

13. ¿Cuál es tu materia favorita?

Me gusta Defensa contra las artes oscuras... aunque mi pasión por los animalillos me hace tener el corazón dividido... la que imparte Hagrid (¿cuidado de criaturas mágicas?) también me llama mucho. No puedo decidirme, sorry.

14. ¿Cuál es tu profesor favorito?

Me cae muy bien McGonagall, así que me quedo con ella.

15. ¿A qué actores te gustaría conocer?

Emma Watson me parece una chica con las ideas bastante claras, no me importaría conocerla... Aunque Gary Oldman es un actor genial, así como Helena Bonham Carter. No sé, no puedo decidirme.

16. ¿Qué hechizos te gustaría conocer?

El Patronus, el de abrir puertas (cuando no encuentro las llaves),  el que te permite que las cosas vayan a tu mano ¿accio? (cuando no encuentro las llaves de nuevo), y el que desarma a otros magos (expeliermo o algo así).

17. ¿Qué juegos tienes?

Juegos de Harry Potter tenía uno en el ordenador, bueno, era de mi hermana, yo jugué muy poco.

18 ¿Cuál sería tu posición en el Quidditch?

Se me da muy mal cualquier tipo de deporte, así que mi posición, definitivamente, sería la de espectadora. 

19. ¿Quedaste satisfecho con el final?

No, no y no. Vale, si no estáis de acuerdo y comentáis, sed respetuosos, por favor, yo lo soy con los que opinan que es el mejor final del mundo.

20. ¿Qué significa Harry Potter para ti?

Crecí con él. Fue la primera saga a la que me enganché, esperaba cada libro con ilusión, y cada película (y lo sigo haciendo). Me decepcionó en algunos aspectos, pero no puedo negar que me hizo soñar con una carta de Hogwarts, con una lechuza como mascota, y con la posibilidad de que la magia existiera. Tanto como lectora como escritora aficionada le debo mucho a estos libros, no lo puedo negar. Así que gracias J.K. Rowling. Y gracias Harry Potter.



Bueno, fin del tag. No voy a nominar a nadie, si alguien no lo ha hecho y quiere contestarlo, adelante, decídmelo en los comentarios y lo leeré encantada.

Y un aviso más. Voy a pasar quince días caóticos en los que no voy a publicar los domingos, así que avisaré por twitter (@Marina_phoenixde cuando voy a actualizar el blog. 

Gracias por leerme y, si estáis sufriendo la ola de calor, que la fuerza os acompañe, amigos.

domingo, 11 de junio de 2017

Ofrenda a la tormenta de Dolores Redondo

Hoy vuelvo con las reseñas literarias. En concreto con la tercera parte de la Trilogía del Baztán. Si más o menos os pasáis por aquí semanalmente, sabréis que a las anteriores dos partes les saqué algunos fallitos que confiaba en que se arreglaran en esta última, así que vamos a analizar (con los menos spoilers posibles) lo que se soluciona y lo que no en la conclusión de estos libros (aunque se rumorea que habrá un cuarto).

Título: Ofrenda a la tormenta
Portada de Ofrenda a la Tormenta
Autora: Dolores Redondo
Editorial: Ediciones Destino
Año: 2016
Páginas: 547
Género: crimen y misterio

Sinopsis:
«El intruso retiró el muñeco y observó la carita de la niña […]. No había ya luz en su rostro y la sensación de estar ante un receptáculo vacío se acrecentó al llevarse de nuevo el muñeco a la cara para aspirar el aroma infantil, ahora enriquecido por el aliento de un alma.»
La muerte súbita de una niña en Elizondo resulta sospechosa: el bebé tiene unas marcas rojizas en el rostro que indican que ha habido presión digital, y además, su padre intenta llevarse el cadáver. La bisabuela de la pequeña sostiene que la tragedia es obra de Inguma, el demonio que inmoviliza a los durmientes, se bebe su aliento y les arrebata la vida durante el sueño.
Pero serán los análisis forenses del doctor San Martín los que convencen a la inspectora Amaia Salazar de investigar otras muertes de bebés, que pronto revelarán un rastro inaudito en el valle. Berasategui muere, entonces, inexplicablemente en su celda, lo que despliega una trepidante investigación que llevará a Amaia al auténtico origen de los sucesos que han asolado el valle de Baztán. Y mientras, desde el bosque, una impresionante tormenta llega para sepultar la verdad más demoledora.

Mi opinión:
Después de leer El guardián invisible y Legado en los huesos, hay algo que me ha quedado claro de esta autora: tiene una prosa bonita y, cuando se lo propone, sabe mantenerte en vilo y engancharte de manera que no puedas parar de leer. En este sentido Ofrenda a la tormenta ha seguido en la línea de sus predecesores, sin embargo, no todo es perfecto en el libro, por desgracia. Bueno, como dijo Jack el Destripador: vamos por partes.
Primero: el caso. Amaia no ha zanjado el caso del Tarttalo de la anterior novela. Así que ella sigue obsesionada con esto, y arrastra a su equipo de investigación en esa dirección. Sin embargo, las muertes de los bebés la desvían y la hacen mirar en otra dirección. Estos asesinatos son muy siniestros… a mí me removían por dentro, ¿qué clase de monstruo puede matar a un bebé recién nacido? Gracias a Dios que no todo versa sobre este tema, hay muchas cosas que investigar y todo se complica. Profesionalmente, vemos a una Amaia mucho más dubitativa, temerosa, que llega a meter la pata muchísimo en una parte del libro. Las cosas se oscurecen y nos damos cuenta de que los protagonistas están ante algo grande. Es una historia más dura que las anteriores, a la autora no le tiembla la mano a la hora de “eliminar” a algún personaje. Yo admiro mucho esto. Me explico, hay escritores que se encariñan mucho con sus creaciones y les da miedo matarlos. No obstante, a veces hay que hacerlo para que la trama avance coherentemente y con fuerza. En este caso perdemos a uno de mis favoritos… Tranquilos que no digo más.
He de decir, que al principio pensé que la novela iba a estar presidida por lo sobrenatural, sin embargo, conforme avanzaba me di cuenta de que no iba a ser así. Lo fantástico aparece, pero de manera testimonial, como acompañante de lo real. Es un aspecto no decisivo, aunque sí importante. Como en los anteriores aprendemos mucho de la mitología, lo cual, como ya he dije en las otras reseñas, me gusta.
En este libro desaparecen las regresiones al pasado. A mí me ha faltado una aclaración de por qué su padre permitía el maltrato de su madre hacia Amaia. Tal vez es que no hay ninguna explicación, tan sólo que el hombre estaba enamorado de su mujer psicópata y prefiere que la que se vaya de casa sea su hija. Vale, peores cosas vemos en la prensa cada día, lo acepto.
Bien, ahora hablaré de los personajes, que es donde más fallitos veo. Primero Amaia. La inspectora Salazar está muy perdida en esta historia, tanto en lo profesional como en lo personal. Su carácter no me termina de convencer, sobre todo en esta tercera parte. Aunque profesionalmente parece brillante, no duda a la hora de menospreciar a sus compañeros, los trata mal en ocasiones. Por otro lado, en lo personal, es egoísta. No trata bien a su marido. James tiene que comprenderla en todo, sin embargo ella no hace nada por él, y si lo hace, es a regañadientes. A ver, bien es cierto que tuvo una infancia horrible, pero eso no te exime de ser buena esposa.
Luego le he visto una gran falta en la relación Amaia-James. En la primera novela, Amaia estaba enamoradísima de James, es el mejor marido del mundo y está satisfecha en todo, incluso en el plano sexual. Vale, en el segundo libro ya empieza a verle irritante porque le exige cosas tan raras como que le acompañe a la inauguración de una exposición suya (cosas que normalmente las parejas comunes hacemos, estar al lado del otro en los acontecimientos importantes), pero es que en este tercero, James le molesta de sobremanera. [***SPOILER***] Y sí, le pone los cuernos. Y se los pone precisamente con el personaje que le exasperada en el segundo: el juez Markina, del cual se súperenamora y con él descubre lo que es estar con un hombre de verdad. Pues James en El guardián invisible le encantaba… A mí esta infidelidad no me gustó nada, me parecía innecesaria. Y sobre todo, lo que me revienta, es que al final, James parece que la perdona... [***FIN DEL SPOILER***].
Otro personaje que cambia es Iriarte. Pasa de ser la mano derecha de Amaia, en el que más confía (después de Jonan) a ser un policía excesivamente “corporativista”, odia el conflicto y lo evita. Amaia pasa de fiarse ciegamente de él a ocultarle cosas. Y eso a él le molesta, normal.
Los que mejoran son Montes y Zabalza. Montes pasa a ser “el nuevo Iriarte” de Amaia, y  por fin olvidan sus diferencias. Con él vemos algo que la autora descuida, Montes le confiesa a Amaia que ha vuelto con Flora, la hermana mayor de las Salazar (mantienen una relación amorosa en el primer libro), pero no se vuelve a saber nada de esto. Zabalza termina por aceptar a Amaia como jefa, y tal vez a sí mismo, pero se pasa muy por encima en este tema.
Volviendo con Flora, ésta ha ido perdiendo protagonismo desde la primera parte. Se soluciona la relación su relación con Anne, pero no me gusta la manera, me esperaba algo más espectacular. Flora es un gran personaje y no se explota demasiado.
Y en cuanto a la manera en que se zanja el conflicto de Amaia con su madre, algo capital en la trilogía, te deja muy fría, es demasiado sencillo. Hemos estado dos libros viendo como Rosario amargaba a Amaia, como ella tenía pesadillas y vivía aterrorizada, para que ahora las cosas terminen así… No digo cómo por no contar más de la cuenta.
Lo que es muy secundario en esta novela es lo del agente Dupree, pero parece que si hay una cuarta parte, éste será el tema central.
En cuanto al desenlace, todo se resuelve muy rápido, lo cual está bien, tampoco hace falta dilatar la conclusión capítulos y capítulos. Llega un momento que el lector tiene claro quién es el malo y sólo deseas que la inspectora abra los ojos de una vez.
Lo que más me ha gustado es que te engancha mucho, necesitas saber quién es el culpable de los crímenes.
Lo que menos, sinceramente, el personaje de Amaia en el terreno personal. En el profesional me parece fuerte y muy capaz, sin embargo, con su marido es injusta en muchas ocasiones.
Os recomiendo el libro si os han gustado los anteriores. Es un buen cierre para la trilogía (la primera que acabo este año), aunque creo que me quedo con el segundo.

Citas:
“No era la primera vez que se enfrentaba a la humillación y el oprobio. Cuando tenía nueve años era casi una experta en ese tipo de aprendizaje en el que nos doctora la vida, que no sirve absolutamente para nada, no te prepara, no te hace más fuerte; es sólo una barrena cruel y profundamente enclavada en la roca que eres. Un canal de debilidad que disimulas con suerte durante años, un dolor que reconoces en cuanto llega devolviéndote el deseo intacto de huir, de volver a la caverna donde habita el corazón humano, de renunciar al privilegio de la luz, que sólo es foco sobre tus miserias”.

“Hay un instante, un hecho, un gesto, una llamada, una palabra que lo cambia todo. Y cuando ocurre, cuando llega, cuando es pronunciada, rompe el timón con el que habías creído gobernar tu vida y arrasa los ilusos planes que habías ideado para el mañana mostrándote la realidad. Que todo lo que parecía firme no lo era, que todas las preocupaciones de la existencia son absurdas, porque lo único absoluto y total es el caos que te obliga a doblegarte sumiso y humillado bajo el poder de la muerte”.

domingo, 4 de junio de 2017

Ya no somos tan piratas...

Ayer por la noche, yendo a contracorriente, decidí pasar del partido de la final de la Champions e ir al cine. Y, cómo no, fuimos a ver Piratas del Caribe: la venganza de Salazar o Dead Men Tell No Tales, como prefiráis.
Cartel de Piratas del Caribe
A mí la saga de Piratas del Caribe me gusta a ratos. A ver si me explico, la primera entrega me encanta. Apareció cuando las películas de piratas estaban claramente en decadencia y le ofreció nuevos aires, una frescura encarnada en su histriónico y carismático personaje Jack Sparrow, magníficamente por Johnny Depp. A esto se le sumó un Orlando Bloom en racha tras El señor de los anillos, el fuerte personaje de Keira Knightley, y un gran Geoffrey Rush (pocas veces defrauda este actor), y juntos, consiguieron armar un filme inolvidable, una gran historia de aventuras en alta mar, con fantasmas, humor, piratas e incluso frases para la memoria (siempre recordaréis este día como el día en el que CASI atrapáis al capitán Jack Sparrow…).
Llegaron después las otras dos, las cuales las juzgo juntas porque está totalmente unidas. A mí me decepcionaron por un simple motivo, eran demasiado enrevesadas, demasiadas traiciones, ni siquiera Will y Elizabeth eran ya los íntegros enamorados de la primera. Pero he de decir que con el tiempo y las continuas reposiciones en televisión, he aprendido a quererlas, a entenderlas y a ver en ellas lo mejor obviando aquello que no me termina de cuadrar. Y es que allí sigue estando Jack, como estandarte de ese capitán con suerte e ingenio, dirigiendo la trama con sus descabelladas ideas. Y un buen villano, Davy Jones, con un propósito, una historia creíble y armada.
La cuarta no la recuerdo muy bien. Pero sé que cuando la vi en el cine me entretuvo bastante. Supongo que tendría sus fallos, porque desde luego, no es la mejor, pero estoy segura de que no me aburrí viéndola. Eso sí, que no me acuerde de muchos detalles me da pistas de que pasó sin pena ni gloria por mi vida.
Y ya, por fin, llegamos a esta última. Sí, me divertí viéndola, no obstante, me defraudó. Se supone que es la última de la saga, por lo que yo, sinceramente, me esperaba algo espectacular, la vuelta a los orígenes, la brillantez de Jack y Barbossa, y la vuelta de Will como el capitán del Holandés Errante. Y no fue así. Creo que la cinta se apoya en numerosas “gracietas”, a menudo insulsas, una suerte de pequeñas bromas que te hacen sonreír (y algunas veces reír a carcajadas, el robo del banco del principio es una genialidad) aunque no son suficiente para aupar una trama que hace aguas. O tal vez es que no está bien desarrollada, no sé exactamente donde está el fallo.
Os la resumiré a mi modo (odio hacer resúmenes). El hijo de Will y Elizabeth (Henry) quiere eliminar la maldición que condena a su padre a ser el capitán del Holandés Errante y sólo pisar tierra una vez cada diez años, para ello necesita el tridente de Poseidón, pues anula todas las maldiciones. Por diversos motivos se alía con Jack (que está en su peor momento) y con Carina, una inteligente joven que tachan de bruja, y van a por dicho tridente. Salazar es liberado de su propia maldición, en la que había caído por culpa de Sparrow, y quiere vengarse. Se encuentra con Barbossa que, para salvarse, le ayuda a cazar a Sparrow, pero lo que realmente quiere es el tridente. Y todos persiguiéndose y todos a por el tridente. Repito mucho maldición y tridente, ¿verdad? En la película también sucede.
Podría haber sido una buena cinta, sin embargo se queda a mitad de camino. La principal tara es que Jack, el punto de apoyo de todas las películas, ha dejado de ser él. Se pasa la película borracho y sin hacer nada, dejándose llevar por los demás, sin iniciativa y sin el ingenio que le ha caracterizado durante cuatro películas. Vale que haya caído en desgracia y que la mala suerte le persiga, pero Piratas del Caribe necesita a Jack Sparrow, en nuestro imaginario van de la mano, y en esta película no está.
Tampoco me gusta que se pasan demasiado tiempo reuniendo a los protagonistas para después no explotar sus relaciones. Barbossa aparece a mitad de película casi, y he de decir que es el que mejor está de toda la cinta, pero tampoco se termina de exprimir su personaje, que a mí siempre me ha gustado mucho.
Después introducen una premisa que antes no existía: todos los piratas son estúpidos. Todos se comportan como auténticos imbéciles. Es cierto que en las anteriores tenían actuaciones un poco ridículas para poder hacer uso del humor, mas nunca hasta el punto al que se llega en esta…  A ver, ¿desde cuándo Sparrow es idiota? ¿Y Gibbs? Los piratas se caracterizan por buscar su salvación y su beneficio (vamos, por ir a la suya), no por ser tontos. Tal vez sea porque ha suprimido a los dos personajes que solían hacer de graciosos (el tuerto y su amigo) y por eso ahora todos se han convertido en ellos. El único que se salva es Barbossa, que sí que se muestra como siempre, egoísta e inteligente.
De hecho, de Barbossa es del que más descubrimos en la película, resulta que tiene un pasado, y sentimientos. Y eso me gustó. También explican la historia en común de Jack y Salazar. Creo que le falta profundidad a esa enemistad, podrían haberle sacado más jugo, que no se resolviera en una batalla naval, que hubiera sido prolongada durante años, la venganza tan ansiada de Salazar tendría más sentido. Pero es mi parecer.
En cuanto a los personajes, como he dicho, Jack ha dejado de ser Jack. El de Bardem me deja un poco indiferente. No es mal villano, pero le falta argumento, motivaciones. De verdad, creo que es el principal problema de esta película, no suceden muchas cosas. Carina sí que me gusta, es una mujer lista e independiente, que lucha por lo que cree. Henry queda muy difuminado entre todos los demás, sin casi personalidad. Y Barbossa es el que más se parece a las entregas anteriores, el más coherente consigo mismo. Por otro lado, me esperaba más protagonismo de Orlando Bloom, que tuviera cierto papel trascendental en la historia, pero no, su aparición se limita a dos escenas. Por no hablar de Elizabeth que aparece por figurar.
Los efectos especiales son geniales, como siempre. En eso no tengo absolutamente ninguna queja.
Ah, y sale Paul Mccartney, tenía que decirlo.
Y, por último, decir que yo pensaba que era la última, pero parece ser que hay una escena después de los créditos (yo no la vi porque me tuve que ir), así que quién sabe, tal vez Sparrow tenga una nueva oportunidad para volver a ser él y conquistarme a mí y a los siete mares de nuevo.

Si os gusta la saga id a verla, pasaréis un buen rato, pero no vayáis con grandes expectativas, sentaos y disfrutad de las pequeñas escenas brillantes, pues no encontraréis ni la sombra de lo que fue, y significó, Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra.